Britney Spears, de 39 años, ha vivido bajo estricto acuerdo de custodia parental desde su infame colapso, que en 2008 llevó a un tribunal de California a colocarla bajo la tutela legal única manejada desde entonces sobre todo por su padre, Jamie Spears.

La audiencia para que la artista pueda revocar la custodia de su padre (impuesta en 2008) se hará hoy jueves 11 de febrero.

La tutela, cuyas razones y términos precisos figuran en documentos judiciales confidenciales, ha sido objeto de un mayor escrutinio en los últimos años, especialmente después de que Spears canceló su segunda residencia en Las Vegas en 2019 y entró en un paréntesis profesional indefinido.

Los fanáticos de Spears reivindican que la artista ha dado señales suficientes para recuperar su propia custodia, sobre todo después de que su abogado designado por la corte le dijera a un juez: “Mi clienta me ha informado que le tiene miedo a su padre”, recordó AFP.
El juez optó por no remover inmediatamente al padre de Spears como jefe de su patrimonio, pero nombró a la compañía financiera Bessemer Trust como cotutora.

Jamie Spears dio un paso atrás en 2019 en su custodia sobre Britney, un papel que le dio poder incluso sobre sus decisiones médicas y de salud mental, tras sufrir una ruptura de colon.